El hombro, una de las articulaciones más solicitadas en el tenis
En el tenis, el dolor de hombro es frecuente: suele aparecer debido a los movimientos repetitivos por encima de la cabeza, sobre todo al sacar, y puede afectar tanto a jugadores aficionados como a adolescentes de competición o a profesionales. Saque, smash, golpe de derecha, revés: el hombro dominante está sometido a un esfuerzo constante, con una gran carga sobre la articulación, el manguito rotador y toda la cadena muscular que une las piernas, el tronco y el brazo.
Las lesiones de hombro representan entre el 4 % y el 17 % del total de lesiones observadas en los tenistas (Alrabaa et al., 2020). Los autores de esta revisión también destacan que las lesiones del manguito rotador suelen estar relacionadas con una sobrecarga repetitiva y progresiva, más que con un traumatismo único.
Por lo tanto, el dolor de hombro puede afectar tanto al deportista ocasional como al de competición. Entre las lesiones y patologías más frecuentes se encuentran las tendinopatías del manguito rotador, ciertas lesiones tendinosas, los conflictos del hombro, las lesiones del labrum o incluso los trastornos del control de la escápula.
En una revisión más amplia se mencionan, entre otras, las lesiones del manguito rotador y los conflictos internos como algunas de las principales lesiones de la extremidad superior observadas en el tenis (Dines et al., 2015).
Comprender estos mecanismos resulta útil para seguir practicando en buenas condiciones, limitar el agravamiento de una molestia ya existente e identificar antes las situaciones que justifican un ajuste en la práctica. A continuación te ayudamos a identificar las causas más frecuentes, las cifras clave, los mecanismos de las lesiones, los signos de alerta, las medidas de prevención y los indicios que te permitirán saber si es mejor seguir jugando, reducir la intensidad o interrumpir temporalmente la práctica del tenis.
Dolor de hombro en el tenis: algunas cifras que conviene conocer
Los datos disponibles muestran que el hombro supone un verdadero problema para los jugadores habituales y los deportistas de competición, en diferentes categorías según la edad y el nivel.
En el caso de los adolescentes deportistas de entre 13 y 19 años, el estudio prospectivo SMASH registró una incidencia de aproximadamente 0,38 nuevas lesiones de hombro por cada 1.000 horas de tenis, lo que equivale aproximadamente a una lesión por cada 2.600 horas de práctica en la población estudiada (Johansson et al., 2022).
El tenis profesional tampoco se libra.
Un estudio sobre las lesiones atendidas en Roland Garros, el torneo de París, entre 2011 y 2022, ha registrado 750 lesiones musculoesqueléticas en 687 jugadores (Montalvan et al., 2024).
El hombro fue la segunda zona anatómica más afectada, con 89 lesiones, lo que supone el 11,9 % del total de lesiones registradas.
De las lesiones que afectaban a la zona del hombro y el brazo, el 57 % eran de origen tendinoso.
Estas cifras demuestran que, incluso al más alto nivel, los dolores y las lesiones de hombro distan mucho de ser algo marginal.
¿Por qué se lesiona el hombro al jugar al tenis?
El hombro es una articulación extremadamente móvil. Esta movilidad permite, sobre todo, generar la velocidad necesaria para el saque y los golpes por encima de la cabeza, pero también implica un importante trabajo de estabilización muscular, esencial para el buen funcionamiento del hombro. Los movimientos repetitivos por encima de la cabeza pueden generar una gran carga sobre la articulación (Van der Hoeven et al., 2006).
El buen funcionamiento del hombro no solo depende del manguito de los rotadores, sino también de la posición de la escápula y de la coordinación de toda la cadena cinética. Este enfoque global de la sobrecarga repetitiva se enmarca, en un sentido más amplio, en lo que se conoce como trastornos musculoesqueléticos del hombro, que también se dan en actividades muy distintas del deporte, como el trabajo de oficina frente a una pantalla.
La repetición de los servicios y los remates
Las lesiones del manguito rotador que se observan en los tenistas suelen ser lesiones por sobrecarga. Pueden aparecer de forma progresiva como consecuencia de movimientos repetitivos y de una carga elevada. Los movimientos repetitivos pueden provocar microlesiones en los tendones (Alrabaa et al., 2020).
El servicio es, en particular, uno de los movimientos más exigentes para el hombro. Se trata de un movimiento que genera unos de los niveles más altos de actividad muscular en el hombro y el antebrazo, con una gran intensidad de esfuerzo (Dines et al., 2015). Los tendones de los músculos estabilizadores del hombro también sufren microlesiones a medida que se repiten los movimientos.
Un desequilibrio entre los músculos rotadores
Los tenistas desarrollan de forma natural adaptaciones musculares entre su brazo dominante y el no dominante.
Los músculos que realizan la rotación interna se solicitan mucho para acelerar la raqueta, mientras que los rotadores externos desempeñan un papel importante, sobre todo, en el control y la frenada del brazo.
Un desequilibrio importante entre estos grupos musculares puede alterar la mecánica del hombro. Una revisión dedicada a la prevención de lesiones de hombro en deportistas que realizan movimientos repetitivos por encima de la cabeza identifica, en particular, la fuerza de los rotadores externos, la movilidad de la articulación y el control de la escápula como parámetros importantes que hay que vigilar (Cools et al., 2015). En este tipo de conflicto subacromial, un desequilibrio muscular o una postura incorrecta pueden agravar las molestias.
Menor movilidad en la rotación interna
La repetición de los movimientos del tenis también da lugar a adaptaciones en la movilidad.
Un estudio realizado con 100 tenistas profesionales ha puesto de manifiesto una relación entre una disminución de la rotación interna del hombro dominante y los antecedentes de dolor de hombro (Vad et al., 2003).
Otro estudio ha demostrado que la rotación interna del hombro dominante tiende a disminuir con los años de práctica (Kibler et al., 1996).
Por último, un metaanálisis ha analizado la relación entre el déficit de rotación interna glenohumeral, a menudo denominado GIRD, y el riesgo de lesión en la extremidad superior en deportistas que realizan movimientos repetitivos por encima de la cabeza (Keller et al., 2018).
Un mal control de la escápula
La escápula desempeña un papel fundamental en el funcionamiento del hombro.
Cuando su movimiento se ve alterado, se habla de discinesia escapular. Puede modificar la mecánica del hombro y estar asociada a determinadas patologías del manguito rotador, a conflictos o a inestabilidad.
Una revisión sistemática realizada con 1.401 deportistas reveló la presencia de discinesia escapular en el 61 % de los deportistas que practicaban un deporte con movimientos repetitivos por encima de la cabeza, frente al 33 % en el resto de deportistas (Burn et al., 2016).
Sin embargo, esto no significa que el 61 % de los tenistas lesionados padezcan discinesia escapular. El estudio abarcaba varios deportes y esta anomalía también puede observarse en deportistas que no padecen dolor.
Los trabajos de referencia sobre la discinesia escapular y la cadena cinética también destacan la importancia del funcionamiento de la escápula en los dolores y lesiones de hombro de los deportistas, con una coordinación del movimiento que se produce a lo largo de toda la cadena cinética (Burkhart et al., 2003).
Un aumento demasiado rápido de la carga de entrenamiento
Pasar de repente de un volumen reducido de entrenamiento de tenis a varios entrenamientos y partidos a la semana puede exponer al hombro a una carga para la que no está lo suficientemente preparado.
En el estudio SMASH ya mencionado, se realizó un seguimiento durante un año a 301 tenistas de competición de entre 13 y 19 años (Johansson et al., 2022). Los investigadores observaron que cada nuevo pico de carga de entrenamiento o de partido se asociaba a un aumento de aproximadamente el 26 % en la tasa de lesiones de hombro.
Por lo tanto, lo que está en juego no es solo el número total de horas jugadas, sino también la velocidad a la que aumenta la carga de entrenamiento.
¿Cuáles son los dolores de hombro más frecuentes en el tenis?
El dolor de hombro en los tenistas puede tener diferentes causas.
Entre las patologías descritas en la literatura destacan, en particular:
- la tendinopatía del manguito rotador;
- las lesiones parciales de los tendones del manguito rotador;
- el conflicto interno o subacromial;
- las lesiones del tendón del bíceps largo;
- algunas lesiones del labrum, entre ellas la lesión SLAP, que corresponde a una afectación del cartílago estabilizador del hombro;
- la rigidez de la cápsula posterior;
- la discinesia escapular;
- algunas formas de inestabilidad del hombro.
En las tendinopatías del manguito rotador, el tendón del músculo supraespinoso es el más frecuentemente afectado. Las lesiones del manguito rotador en los tenistas suelen presentar una fase inicial de evolución progresiva, y las roturas completas se observan con mayor frecuencia en los jugadores de más edad; además, algunos dolores de carácter neurológico aparecen con mayor frecuencia a partir de los 35 años (Alrabaa et al., 2020).
El término «tendinitis del hombro» sigue siendo muy utilizado en el lenguaje coloquial. Sin embargo, los profesionales sanitarios suelen hablar de tendinopatía, ya que un dolor tendinoso persistente no se corresponde necesariamente con una inflamación pura del tendón.
¿Cuándo hay que preocuparse por un dolor en el hombro al jugar al tenis?
Una molestia puntual tras una sesión especialmente intensa no significa automáticamente que haya una lesión grave, ni siquiera en el caso de un tenista.
No obstante, hay ciertos síntomas que deben llamar la atención:
- dolor al sacar o al rematar;
- un dolor en el lateral o en la parte posterior del hombro;
- un dolor que persiste después del entrenamiento;
- dolor nocturno en el hombro, que a menudo sugiere una inflamación activa del hombro;
- una disminución progresiva de la movilidad;
- una sensación de debilidad o cansancio inusual en el brazo;
- una pérdida de potencia en el servicio;
- una sensación de inestabilidad o de bloqueo;
- Un dolor intenso tras un golpe fuerte o una caída.
El dolor debe tomarse en serio, sobre todo cuando persiste durante varios días, se agrava, reaparece sistemáticamente al realizar el mismo movimiento o va acompañado de una pérdida de fuerza o de movilidad. El descanso deportivo ayuda a evitar los microtraumatismos.
Un médico, un médico deportivo o un fisioterapeuta podrá investigar el origen del dolor y determinar si son necesarias pruebas complementarias. El tratamiento del dolor suele consistir en la aplicación de hielo después del esfuerzo para ayudar a controlar el dolor y la inflamación y, si es necesario, en la toma de antiinflamatorios. Este es precisamente el ámbito de especialización de nuestro consejo científico, formado por cirujanos, médicos deportivos y fisioterapeutas.
¿Cómo prevenir las lesiones de hombro en el tenis?
No existe ningún método que permita eliminar por completo el riesgo de lesión. Sin embargo, hay varias medidas que pueden ayudar a preparar mejor el hombro para las exigencias del tenis. Un calentamiento dinámico específico antes de jugar es una de las pautas útiles, y por lo general se recomiendan entre 10 y 15 minutos para reducir el riesgo de lesión en el hombro. Una raqueta adecuada también puede limitar la carga sobre el hombro. Fuera de las sesiones, un buen apoyo del hombro en reposo, por ejemplo con un , contribuye a la comodidad y a una posición de reposo más adecuada entre un entrenamiento y otro.
1. Aumentar progresivamente la intensidad del entrenamiento de tenis
Evita los cambios bruscos de volumen.
Si retomas el entrenamiento tras varias semanas de descanso, es mejor ir recuperando poco a poco el número y la intensidad de las sesiones y volver a las pistas de forma gradual, en lugar de retomar inmediatamente tu ritmo anterior. De hecho, se ha demostrado que existe una relación entre los picos sucesivos de carga en el tenis y el aumento de la tasa de lesiones de hombro en jóvenes jugadores de competición (Johansson et al., 2022).
2. Mantener la movilidad del hombro dominante
El tenis suele provocar una disminución de la rotación interna del brazo dominante.
En el caso de algunos jugadores, puede resultar conveniente realizar un trabajo individualizado de movilidad para mantener una amplitud adecuada. En concreto, se ha observado una relación entre la limitación de la rotación interna y los antecedentes de dolor de hombro (Vad et al., 2003).
Sin embargo, esto no significa que una diferencia en la movilidad entre ambos hombros sea necesariamente patológica.
3. Fortalecer el manguito de los rotadores y los estabilizadores de la escápula
El trabajo de prevención no consiste únicamente en «fortalecer el hombro».
En concreto, puede incluir los rotadores externos, los músculos del manguito rotador y los músculos responsables del control de la escápula. Esa misma revisión señala, entre otros, la rotación interna del hombro, la fuerza del manguito rotador y el control de la escápula como parámetros importantes (Cools et al., 2015).
4. Trabajar toda la cadena de movimiento
Un buen servicio no depende solo del brazo.
También deben realizarse ejercicios específicos de fortalecimiento de forma controlada, sin dolor, para mantener una buena estabilidad del hombro y la escápula en todo el cuerpo.
Las piernas generan parte de la energía, el tronco la transmite, el hombro acompaña esa energía y la muñeca se encarga de la transmisión final de las fuerzas hacia la raqueta.
Cuando uno de los elementos de esta cadena funciona con menor eficacia, el hombro puede verse sometido a una mayor carga. Los trabajos de referencia sobre la biomecánica del hombro en el tenis destacan la importancia de esta coordinación en la transferencia de fuerzas hacia la extremidad superior (Kibler, 1995).
Por lo tanto, el entrenamiento de las piernas, el tronco y los músculos estabilizadores también forma parte de la preparación del jugador para mantener la calidad del movimiento y el rendimiento deportivo.
5. Perfeccionar la técnica de servicio
Un movimiento ineficaz repetido cientos o miles de veces puede aumentar innecesariamente la tensión en el hombro, sobre todo si la posición del brazo y del cuerpo al sacar es incorrecta.
Dado que este servicio supone un esfuerzo especialmente intenso para esta articulación, es imprescindible que un entrenador supervise lo siguiente:
- el lanzamiento de la pelota;
- la coordinación entre piernas, tronco y brazos;
- la posición del brazo con respecto al nivel del hombro;
- el ritmo del servicio;
- la relajación durante el movimiento.
Un fallo técnico en el servicio también puede provocar molestias en el hombro, o incluso en el codo. Esta misma revista destaca la importancia de la cadena cinética y de la coordinación en los movimientos del tenis (Dines et al., 2015).
6. Prever períodos de recuperación reales
El cansancio y la acumulación de partidos pueden alterar temporalmente las capacidades del hombro.
Un estudio observó que, tras un partido, la fuerza isométrica en rotación externa del hombro dominante disminuía aproximadamente un 4,8 % (Moreno-Pérez et al., 2019).
Otro estudio, realizado durante un partido de tres horas, también observó cambios en la rotación interna y en la amplitud total del hombro a lo largo del partido (Martin et al., 2016).
Por lo tanto, la recuperación forma parte integrante del entrenamiento, sobre todo cuando aumenta el número de partidos o de servicios.
¿Se puede seguir jugando al tenis con dolor en el hombro?
Esta cuestión debe consultársela, ante todo, a su médico de cabecera o a un médico especialista en medicina deportiva, quien podrá responderle en función del diagnóstico establecido. Tododepende del origen, la intensidad y la evolución del dolor.
Una molestia leve y puntual no tiene el mismo significado que un dolor que aumenta con cada servicio o que persiste en reposo y durante la noche.
Seguir jugando a pesar de un dolor intenso también puede llevar al jugador a modificar involuntariamente su técnica para compensarlo. Esto puede agravar la situación e incluso provocar otras lesiones en otras partes del cuerpo.
En caso de dolor persistente, es preferible determinar su origen antes de volver a aumentar la intensidad del entrenamiento.
El tratamiento depende, a continuación, del diagnóstico. En el caso de muchos dolores relacionados con el manguito rotador o con la sobrecarga, puede basarse, entre otras cosas, en una adaptación temporal de la actividad y en un programa progresivo de rehabilitación que incluya movilidad, fortalecimiento y trabajo de la cadena cinética, con fisioterapia, si es necesario, para ayudar a estabilizar el hombro.
La cirugía no es sistemática: sigue siendo poco frecuente y solo se plantea como último recurso para tratar el dolor de hombro en los tenistas. Se aplica a determinadas lesiones concretas, puede estar indicada en caso de rotura tendinosa o en situaciones en las que un tratamiento conservador adecuado no resulte suficiente; la artroscopia es una técnica de uso frecuente y, posteriormente, la rehabilitación postoperatoria resulta esencial.
Dolor en el hombro por la noche después de jugar al tenis: ¿a qué se debe?
Algunos jugadores notan especialmente el dolor al acostarse, sobre todo cuando duermen directamente sobre el hombro afectado.
El dolor nocturno puede observarse en diversas patologías del hombro, en particular en algunas afecciones del manguito rotador, pero no basta por sí solo para establecer un diagnóstico.
Cuando duele el hombro, lo más importante es encontrar una postura que reduzca la tensión y resulte cómoda. La Seguridad Social recomienda, en caso de dolor de hombro, evitar dormir sobre el lado afectado y colocar el brazo sobre una almohada situada debajo del antebrazo.
Esta postura puede resultar especialmente interesante cuando el hombro sigue sensible tras un entrenamiento o un partido. Este fenómeno, que va mucho más allá del ámbito del tenis, se explica con detalle en nuestro artículo sobre los . Más allá del propio hombro, las repercusiones de un sueño de mala calidad en la salud diaria se tratan en nuestro artículo sobre los .
Lo que hay que recordar
El dolor de hombro es frecuente en el tenis porque este deporte combina velocidad, repetición, potencia y movimientos amplios por encima de la cabeza.
A modo de resumen de las cifras: entre el 4 % y el 17 % de las lesiones relacionadas con el tenis afectan al hombro (Alrabaa et al., 2020). En Roland Garros, el hombro representó el 11,9 % de las lesiones musculoesqueléticas registradas entre 2011 y 2022 (Montalvan et al., 2024). En el caso de los jóvenes tenistas de competición, los picos de carga de entrenamiento se asocian a un aumento de la tasa de lesiones de hombro (Johansson et al., 2022). Por último, la movilidad del hombro, la fuerza de la coifa de los rotadores y el control de la escápula siguen siendo los tres parámetros que hay que vigilar con prioridad (Cools et al., 2015).
Por lo tanto, la prevención se basa, ante todo, en una combinación de entrenamiento progresivo, técnica, fortalecimiento, movilidad adaptada yuna recuperación y un calentamiento de calidad.
Y cuando un dolor persiste, empeora o limita los movimientos, es mejor que lo evalúe un profesional sanitario en lugar de seguir jugando a pesar del dolor.
Encuentra todos nuestros artículos sobre el hombro en el día a día en nuestro .
Preguntas frecuentes sobre el dolor de hombro en el tenis
¿Por qué me duele el hombro después de jugar al tenis?
La repetición de servicios, remates y otros golpes puede ir ejerciendo una carga progresiva sobre el manguito rotador y otras estructuras del hombro. Un aumento reciente del volumen o la intensidad del juego también puede favorecer la aparición de dolores.
¿Cuál es la lesión de hombro más frecuente en el tenis?
Las lesiones del manguito rotador, en particular las tendinopatías del tendón supraespinoso y ciertas lesiones parciales, se encuentran entre las patologías más frecuentes en los tenistas (Alrabaa et al., 2020).
Existen otras posibles causas: conflicto, lesión del labrum, rigidez posterior, alteración del control de la escápula o inestabilidad.
¿Puede el servicio provocar dolor en el hombro?
Sí. El servicio es uno de los movimientos del tenis que más exige al hombro, ya que genera unos de los niveles más altos de actividad muscular en el hombro y el antebrazo (Dines et al., 2015).
¿Cómo prevenir una tendinopatía del hombro en el tenis?
La prevención puede consistir, entre otras cosas, en un aumento progresivo de la carga de juego, una movilidad adecuada, el fortalecimiento del manguito de los rotadores y de los músculos que controlan la escápula, así como un trabajo técnico del servicio. El estudio SMASH destaca, en particular, la importancia de limitar los picos bruscos de carga en los jóvenes jugadores de competición (Johansson et al., 2022).
¿Cuándo hay que acudir al médico por un dolor de hombro al jugar al tenis?
Se recomienda acudir al médico si el dolor persiste, aumenta a pesar de reducir la actividad, se presenta con frecuencia por la noche, va acompañado de pérdida de fuerza o movilidad, o impide realizar las tareas cotidianas y practicar deporte con normalidad; en estos casos, si el paciente sigue sintiendo dolor a pesar del reposo, se le puede derivar a un especialista. En caso de lesión compleja o persistente, puede resultar útil la opinión de un cirujano, sobre todo porque una caída en la pista puede ir acompañada en ocasiones de una lesión de tobillo que justifique una evaluación integral.
Fuentes
- Alrabaa et al., 2020. Lesiones del manguito rotador en tenistas. Current Reviews in Musculoskeletal Medicine. pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7661672
- Seguro médico. Vivir con dolor crónico en el hombro. ameli.fr.
- Burkhart et al., 2003. El hombro de lanzamiento lesionado: espectro de la patología, parte III: la escápula SICK, la discinesia escapular, la cadena cinética y la rehabilitación. Arthroscopy. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12861203
- Burn et al., 2016. Prevalencia de la discinesia escapular en deportistas que practican deportes con movimientos por encima de la cabeza y sin ellos: una revisión sistemática. Orthopaedic Journal of Sports Medicine. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26962539
- Cools et al., 2015. Prevención de lesiones de hombro en deportistas que practican deportes de lanzamiento: un enfoque con base científica. Revista Brasileña de Fisioterapia. pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4647145
- Dines et al., 2015. Lesiones en el tenis: epidemiología, fisiopatología y tratamiento. Revista de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25667400
- Johansson et al., 2022. Asociación entre los picos en la carga de entrenamiento externa y las lesiones de hombro en tenistas adolescentes de competición: el estudio de cohorte SMASH. Sports Health. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34693828
- Keller et al., 2018. «Déficit de rotación interna glenohumeral y riesgo de lesión en la extremidad superior en deportistas que practican deportes con movimientos por encima de la cabeza: un metaanálisis y una revisión sistemática». Sports Health. pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5857737
- Kibler, 1995. Análisis biomecánico del hombro durante la práctica del tenis. Clinics in Sports Medicine. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7712559
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- Martin et al., 2016. «Influencia de disputar un partido de tenis prolongado en el rango de movimiento interno del hombro». American Journal of Sports Medicine. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27184541
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- Van der Hoeven et al., 2006. Lesiones de hombro en tenistas. British Journal of Sports Medicine. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16632575
- Vad et al., 2003. Déficits en la amplitud de movimiento de rotación interna de cadera y hombro en tenistas profesionales. Journal of Science and Medicine in Sport. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12801212